El Orgullo Genera Discriminación

By on 11/01/2016
Guillermo Chavez

Lo evidente carece de asombro, evitando su conocimiento: la poderosa influencia de los paradigmas tergiversan el entendimiento en individuo de la realidad, provoca el convencimiento pasivo y radical de lo ilógico, lo contrario y lo antinatural; cautivo el hombre de lo indudable, se somete al dominio de lo más cercano a él, convirtiéndose en esclavo de las cosas y conceptos que él mismo llama obvio, claro, cierto, incuestionable, entre otras más definiciones. Así como nuestros sentidos nos engañan al percibir las cosas más simples; de igual forma nuestro entendimiento es confundido y desconcertado por los conceptos más básicos.

Ejemplo y modelo de este argumento es el mal entendido o peor  aún, el desconocido concepto de orgullo. Analizo: una definición simple del concepto orgullo diré que es el exceso en la estimación propia. El Gobierno y la Sociedad de manera pronta y apresurada difunden ampliamente entre los individuos el sentimiento de orgullo sin imaginar, al menos, que siembran la semilla o germen de la terrible plaga de la discriminación; comprendiendo ésta simplemente como la separación y consideración inferior de las personas por clase social, sexo, religión, raza ideología, entre otros.

La dinámica social ofrece el sentimiento de orgullo al individuo que logra un objetivo ficticio y vano; desconociendo inocentemente que solo vigoriza la generación de una latente y futura discriminación; el individuo únicamente  percibe este perjudicial paradigma: el orgullo es benéfico. La sociedad ofrece un esquema paradigmático del orgullo, por ejemplo, cuando los individuos se esfuerzan exhaustivamente en aras de una mal entendida “competencia” barnizada y cubierta de orgullo honroso que solo discrimina, lejana a la dignidad humana y el respeto al hombre, que de forma cruel y sangrienta se estimula y practica en las escuelas, en los deportes, en la política, en el comercio, en las religiones y  en casi todas las  actividades del ser humano.

La discriminación profundiza la segmentación de la sociedad colocando a cada individuo en grupos con diversos  intereses entre sí, en múltiples ocasiones con objetivos opuestos y contrarios: con una característica y consecuencia común, firme y sólida: la colisión estrepitosa con los principios y derechos universales y fundamentales del hombre. Los grupos tienen intereses propios que los caracterizan y fundamentan; ilegítimos si son contrarios a los principios universales, legítimos si se ajustan a los valores y principios universales, que en  tal caso no son propiedad exclusiva  del  grupo, por ser propiedad de  todos los hombres debido a su carácter universal, careciendo de moral y ética que un grupo se crea poseedor de un principio que pertenece a la humanidad. Los grandes conflictos de la humanidad tienen su origen en  la discriminación al separar y considerar una sociedad a otra inferior en uno, cuando menos, de los  diversos aspectos  de la sociedad.  

A manera de conclusión personal y ante la imposibilidad de considerarla definitiva expreso: el hombre somete libre y voluntariamente sus pensamientos y actividades a los paradigmas que la actividad social le ordena;  en efecto, el hombre es la fuente abundante e inextinguible de sus beneficios y sus perjuicios. Así, la excesiva estimación propia del individuo orgulloso rompe los límites de la humildad, arrastrándolo por el camino peligroso del orgullo, sembrando los gérmenes que en el futuro fructificaran en el campo de la discriminación generando desgracias y tragedias en el ámbito colectivo y en el espacio del hombre considerado individualmente.

En su desordenada relación, el gobierno y la sociedad de manera apresurada animan e inculcan al individuo el orgullo en la consecución de fines estériles, sin percibir que es el origen y nacimiento de la discriminación: únicamente separan a los individuos, haciéndolos creer que unos son superiores  a otros en diferentes tópicos  humanos que son de imposible comparación.    

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!