El hombre escondido

By on 11/04/2017
Guillermo Chavez Guillermo Chávez

A los objetos de la naturaleza les basta el impulso mecánico de la inercia del engranaje del Universo para adaptarse con perfección a ella; a los animales les es suficiente la obediencia a la hegemonía de los instintos para amoldarse a los dictados de la naturaleza; al hombre, considerado individualmente, le es conveniente usar la razón para ajustar su conducta a los imperativos de la naturaleza y así evitar la agresión imponderable, aprovechando los recursos para satisfacer sus necesidades inherentes.

Ajustar la actividad humana a las transformaciones de la naturaleza demanda un certero conocimiento de los fenómenos de la misma. Es por eso que la humanidad a través de la historia ha acumulado una descomunal cantidad de conocimientos, en cuatro vertientes: unos, trascendentales, generados por quimeras en un perímetro donde el ejercicio de las capacidades naturales del hombre es nulo; otros, intrascendentales, gestados conforme a las facultades inherentes de la naturaleza humana, capaces de comprobación y aplicación en beneficio del hombre; también está, el conocimiento empírico o sensible, que permite conocer el exterior por medio de los sentidos; y por último, el conocimiento inteligible, construido con las herramientas que la naturaleza dotó al hombre: la razón, el entendimiento, el pensamiento y otras más.

Inverosímil e inaudito es la prosperidad del conocimientos trascendental y la expansión del conocimiento empírico, ante la raquítica aplicación del conocimiento inteligible unida a la nula aplicación del conocimiento intrascendental. Esta condición, permite concluir que el dominio del conocimiento trascendente y empírico en la voluntad del hombre es suficiente para responsabilizarlos de las condiciones actuales de desorientación y confusión en el hombre.

En consecuencia, el individuo está sometido, por la costumbre, a lo empírico. Ahí es donde se desenvuelve de una forma por demás excelente; considerando que lo inteligible es inútil e inaplicable en este sistema utilitarista. De esta manera el hombre esconde lo meramente humano, es decir, pierde su individualidad; desconoce lo universal de lo inteligible y se sumerge en los sentimientos, es decir a los sentidos, de lo individual. Prefiere los conceptos trascendentales por irresponsables y elude lo intrascendental para evitar la cruel obligación de la comprobación científica.

Continuando. El individuo se impresiona y alucina de la apariencia del mundo externo. Voluntariamente es conquistado por los sentidos. También, de esta manera seduce y sofoca al entendimiento convirtiéndolo en una facultad pasiva: la comodidad en la pasividad del entendimiento contagia y corrompe al propio entendimiento. De esta manera, las facultades inteligibles del individuo se convierten en simple reflejo de lo empírico y trascendente.

Un ejemplo: la organización del sistema educativo mexicano, se construye, con base en los intereses de las autoridades de simular un alto promedio de calificación a costa de el deficiente aprendizaje en los alumnos; los padres de familia, fincan su esperanza en el objetivo inocente de que la educación mejorara la vida futura de su hijo; los alumnos consideran a la educación sinónimo de diversión, bastándoles la obtención de un certificado fingido que les permita cualquier trabajo futuro y asegure la satisfacción de su necesidad económica; a los maestros les es suficiente cumplir con las horas de trabajo para lograr su objetivo principal que es su seguridad monetaria. Se observa, en este ejemplo, que todos y cada uno de los actores principales participantes en el sistema educativo mexicano tienen fincada un objetivo personal y egoísta que justifica y funda su nulo compromiso con la educación. Solo se satisfacen necesidades sensibles y trascendentes.

Para concluir: utópico e inverosímil que el hombre concilie convenientemente su conducta a los dictados de la naturaleza: la única herramienta -natural- con la cual el hombre puede construir su relación con la naturaleza es su sistema inteligible. Preocupante, que este sistema, se encuentre cubierto y desactivado por dos fuentes de conocimiento: la empírica y la trascendental: la empírica, seduce e ilusiona al sistema inteligible invalidándolo; la trascendente, se intenta conocer lo inconcebible. Esfumándose en el momento de pretender aplicarlo en beneficio de la humanidad.

El hombre está escondido en condición enclenque ante el poderío del conocimiento sensible y trascendente: las facultades inteligibles han sido eliminadas, estimulando la desaparición de la esencia del individuo: la razón.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!