El Dogma Religioso Insostenible Ante La Duda Masónica

By on 25/01/2016
Guillermo Chavez

Confieso mi falta de conocimiento de la filosofía masónica y  de la doctrina católica. También admito mi cautiverio de la duda al intentar penetrar en el estudio de estas dos  Organizaciones que la historia registra como determinantes en la  formación de la sociedad occidental: el paso de los siglos da tumbos y siembra de vacío el camino recorrido por el hombre occidental, dejando cubiertas de apariencia las  respuestas a las mil incógnitas legítimas al no considerar a la Orden Masónica como rectora en la dinámica de la humanidad. También, la historia sería un pedazo de la narración de un conjunto de hechos apilados en desorden y sin conexión alguna, que solo buscara el divertido relato de sucesos atípicos en el hombre en un contexto que rebasaría  la imaginación si no se considerara a la Iglesia Católica su aportación en la construcción de la sociedad occidental actual.

La sociedad occidental heredera de los principios de  la Orden Masónica y de los fundamentos de la Iglesia Católica: funda su desarrollo en el impulso del trabajo silencioso y laborioso convertido en el conocimiento científico y en la virtud que gira en torno a la naturaleza del hombre considerado individualmente, legado este de la Orden Masónica. Al contrario, la Iglesia Católica ha legado a  la sociedad occidental el intento de la satisfacción a la necesidad natural del hombre a creer en algo superior, cimentando esta creencia en el conocimiento trascendental donde fácilmente se extravía la razón y se pierde en conceptos inalcanzables y radicalmente contradictorios entre sí, basados en la revelación divina en conceptos que  no es legítimo rebasen el límite de lo subjetivo.             

Ambas organizaciones han contribuido determinantemente en la formación de la sociedad occidental actual, en ocasiones con legados semejantes y lamentablemente en lo esencial y fundamental con una herencia repleta de conceptos contradictorios imposible de unir: la fragilidad humana encuentra cobijo y abrigo en la pasividad del dogma religioso, que con autoridad exige obediencia total a las prescripciones de la Iglesia Católica, arrojando al individuo al campo del sentimiento y la  comprensión del enfermo, del pobre, del desvalido, entre otros estados semejantes más, fomentando un espíritu en la sociedad con esas  características de pobreza y debilidad susceptible de dominio de la hegemonía religiosa. El asombro y la fascinación de las cosas del Universo incitan a la investigación y busca del conocimiento a través de la  duda, con el objeto de acercarse a las estructuras fundamentales o esencia de las cosas y armonizar los pensamientos y acciones con ellas mismas; ese es a grosso modo uno de los principios de la Orden Masónica que reclama y demanda del hombre un espíritu vigoroso y  virtuoso que pueda soportar la responsabilidad de construirse a sí mismo en plena libertad.  

La actitud dogmática de los religiosos que integran la Iglesia Católica, permite sospechar con justicia de la falsedad de sus principios; es menester para erradicar esa sospecha someter permanente y constantemente esos fundamentos religiosos al crisol de la  duda masónica que certifique su veracidad. La universalidad de los conceptos religiosos no debe temer a la universalidad de los conceptos masónicos: los primeros son materia, los segundos son forma.

A modo de conclusión: la sociedad occidental moderna desfallece ante un cumulo de enfermedades generadas por el pensamiento materialista. El ochenta por ciento de los hombres occidentales son de perfil religioso, esta cifra evidencia que el producto de la espiritualidad de la Iglesia Católica es eminentemente materialista con rango de utilitarismo. ¡Preocupante semejante incongruencia! La duda  masónica tiene la  tarea titánica de desenmascarar esa actitud dogmática con supuestos caracteres espirituales, pero con resultados materialistas, profundamente utilitarios que solo generan esa angustia que confunde al hombre occidental.  

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!