El crimen de un pastor

By on 12/06/2018

El Pastor Eduardo García Ruelas fue primero empresario y hace varias décadas tuvo una conversión a la vida cristiana que, al paso de los meses, lo llevó a ser ministro del culto religioso por una profunda decisión de servir a Dios.

Él y su familia pertenecieron inicialmente en el seno de la iglesia Metodista; años después formó su propia iglesia, sin denominación visible, pero abierta a toda expresión de fe que anhelaba servir a Dios.

El templo de los pastores Chita y Lalo García lleva el nombre de Centro Cristiano Vida Nueva y está enclavado en una zona de la ciudad donde abundan las maquiladoras y los negocios e infinidad de fraccionamientos de clase media y media alta.

El pastor fue asesinado en el bulevar Zaragoza el pasado 8 de junio. Pasaba el medio, el líder religioso acudió a una de las bodegas del Mercado de Abasto y pretendía recoger a uno de sus nietos en un punto cercano a donde fue asesinado. Después del compromiso en el mercado de abastos, emprendió la ruta por la avenida Tecnológico y luego por el bulevar Zaragoza donde él o los sicarios que lo privaron de la vida, lo empezaron a perseguir hasta quitarle la vida utilizando un arma de fuego.

El día del asesinato, el pastor García se levantó a las 6 de la mañana. Unos días antes, en una comida con su esposa Chita, el también presidente de Evangelismo Masivo, anticipó que algún cambio venía en su vida. Al arranque del año 2018, como si fuera una profecía, refirió un ‘nuevo comienzo’ en la misión evangélica y en su lucha por pacificar Ciudad Juárez.

En una reunión familiar, en tono serio, preguntó a su esposa qué haría si él falleciera. Comían en un restaurante uno de los platillos que eran la fascinación del pastor, un caldo de res. Junto a ellos estaba su hija Miriam.

Durante el funeral, la pastora Chita García expresó que la lucha iba a continuar. La voz no era la de una mujer derrotada por la pérdida, sino de una pastora fortalecida por la presencia de Dios y de cientos de pastores que se solidarizaron con el dolor de la noticia.

El pastor Lalo García había experimentado 5 infartos y la amenaza de un cáncer de próstata. Todo lo sorteó sin ningún problema. La oración de su congregación y de otros ministros de Jesucristo, le dieron la victoria en un tiempo difícil.

La agrupación cristiana Evangelismo Masivo surgió en el año 2010, unos meses después de que Abraham García, descendiente de los pastores Lalo y Chita García, fue asesinado por un solitario gatillero que lo confrontó después de un altercado en un crucero de la ciudad.

La versión de la familia y la policía es que Abraham, el único hijo varón de los pastores García, confrontó a un hombre que, en el interior de un auto, golpeaba a una mujer.

Abraham intentó defender a la dama que gritaba pidiendo auxilio y, en un momento dado, el conductor del otro vehículo fue a su auto, tomó un arma y victimó al joven cristiano.

El golpe de la pérdida encendió a la opinión pública. No se podía entender cómo un hombre bueno, trabajador y cristiano era victimado por un delincuente que no respeta a las mujeres, ni tiene aprecio por sus semejantes…mucho menos por la vida ajena.

La intención de justicia movió a los cristianos. Muchos pastores y líderes religiosos de la frontera se unieron en torno a los pastores García que, cristianamente, otorgaban el perdón al asesino, pero pregonaban la paz en las calles de Juarez.

En pleno periodo de violencia en Ciudad Juárez, cuyo arranque mortal fue en el 2008, la mayoría de los pastores evangélicos levantaron la voz en una valiente exigencia de justicia por los cientos de víctimas que caían en las calles; otros, acobardados, huyeron de la ciudad y abandonaron sus templos.

Los pastores García emprendieron el camino de la paz. La fiscalía nunca aclaró el crimen y el asesino no fue detenido por la policía. Un típico carpetazo.

Evangelismo masivo congregó a cientos de pastores no únicamente de la región fronteriza, sino de todo el mundo. Se convirtió en un movimiento ejemplar que movió conciencias en muchos lugares de la tierra.

Conmovía el hecho de que los pastores García movilizaran a decenas de fieles cristianos buscando la paz de la ciudad. Realizaron marchas y eventos evangelísticos; subieron a las ruteras a predicar la palabra de Dios y tomaron plazas públicas, estadios y gimnasios. Se plantaron frente a entidades de gobierno y diseñaron programas religiosos para alcanzar a los miles de policías que cuidaban la ciudad.

Llevaron el mensaje de Salvación a los Ceresos del Estado de Chihuahua y consolidaron el proyecto carcelario en el penal estatal de Ciudad Juárez, donde el pastor García, años antes, había contribuido en la edificación del templo que ahora lleva el nombre de ‘Libres en Cristo’.

Lalo García fue el mensajero de Dios para que muchos peligrosos delincuentes se convirtieran a Cristo. Ahora son pastores o evangelistas; otros están a cargo de centros de rehabilitación o continúan con el ministerio carcelario intentando la redención de cientos de reos que, para la sociedad, son casos perdidos.

En ese momento de lucha, otro golpe alteró la vida de paz y oración de la familia García. Una llamada telefónica alertó nuevamente a los pastores. Una de sus hijas había sido secuestrada y los captores exigían una recompensa que fue pagada después de horas de negociaciones.

En su mensaje a su familia, pastores, líderes religiosos y feligreses, durante los servicios funerarios de su esposo, la pastora Chita García refirió que ignoraba quiénes eran los asesinos de su esposo y la causa por la que le arrebataron la vida.

Y en un nuevo acto de misericordia, otorgó el perdón.

El día del asesinato, Lalo García acudió a cobrar un pago relacionado con el negocio de una de sus hijas, justamente en la central de abastos de Ciudad Juárez donde el pastor, en su misión de empresario, trabajo durante años una bodega dedicada a la venta de frutas, verduras y abarrotes.

El negocio fue muy conocido entre los empresarios y círculos cristianos. Se llamaba Maranatha y fue factor de apoyo de muchos ministerios cristianos que abastecían sus comedores con la mercancía que donaba el pastor García.

En los años siguientes, las actividades de Evangelismo Masivo decrecieron porque los pastores y líderes evangélicos que conformaban la agrupación, entraron en un letargo de conformismo. Se creía que la violencia había concluido y muchos de ellos emigraron a los partidos políticos en busca de posiciones.

Casos patéticos marcaron el nuevo rumbo de la iglesia cristiana que pasó de la oración a la ambición.

El falaz partido de los ‘cristianos’, Encuentro Social, se convirtió en un instrumento diabólico para dividir al pastorado. Fue así como, abiertamente, se empezó a violar la ley que regula la actividad de los ministros del culto.

Sin ningún rubor, los pastores se refugiaron en el PES; muchos de ellos dejaron los púlpitos e ingresaron a la vida política y en cargos públicos.

El caso más notable fue el del empresario Alfonso Murguía que, tras bambalinas, lleva la dirección de Encuentro Social en esta frontera como un apoyo ‘moral’ a sus dirigentes que lo consideran su ‘apóstol’.

Su afición al glamur y a la megalomanía ha marcado la ruta de su apostolado. Un político de la familia Murguía le llama ‘el fariseo’ de la familia.

Su ambición no ha tenido límites. Participa en el patronato de la Rodadora, un organismo con fondos del Estado que está enfocado a un élite social y cuyas instalaciones han servido para eventos políticos y actividades de alta alcurnia. La pobreza tiene prohibido entrar a las instalaciones que, en un inicio, se ofertaron como el centro de diversión temático para todas las edades y clases sociales.

Este gris personaje, que abandonó su congregación por brincar a la política, es el creador de un ‘consejo’ de pastores que afirman tener el dominio de la ciudad y del partido político de los seudo cristianos. En Youtube aparece como el ‘mesías’ de Ciudad Juárez en viajes que realizó a Sudamérica; se le llama el ‘promotor y pacificador’ del Cereso Libre, programa fallido en el tiempo en que su primo hermano, Héctor Murguía gobernaba este municipio.

Cuando el pastor fue requerido por el alcalde para que explicara la crisis que se presentaba en el centro penitenciario, que concluyó con la muerte de muchos internos, Murguía se encontraba en Las Vegas y remitió el problema al director del penal que él mismo había colocado en el cargo pero que no lo dejaba dirigir.

Al grupo del apóstol Alfonso Murguía se unieron los actuales presidentes estatal y municipal del PES, que son una especie de ‘perros falderos’ del ex religioso conocido como ‘Poncho’.

Adalberto Royval y José Luis Aguilar han cedido los espacios de participación que les corresponden para otorgarlo a su líder moral y religioso.

En el arranque de la campaña política de Javier González Mocken, el ex pastor Murguía acaparo la reunión en la que participaban miembros del PES. La gran sorpresa fue observar a Alfonso Murguía a un lado del candidato de Morena a la alcaldía, no obstante que había jurado amor al PRI, partido que lo ha cobijado desde hace años.

Aparecía en la foto un hombre sonriente, arropado por el ex alcalde de Juárez que heredó de Enrique Serrano la alcaldía y que, González Mocken refrendó con la falsa idea de que el PES y los evangélicos apoyarían y garantizarían el triunfo del candidato del PRI a la gubernatura estatal, en sustitución de César Duarte.

Este mismo personaje mantuvo una confrontación permanente con el finado pastor Lalo García, quien se sintió permanente agraviado por la doble moral del apóstol, por la forma de traicionar y generar la división de los pastores evangélicos.

Mientras Lalo seguía con la encomienda de pacificar Juárez, entregar biblias de casa en casa, hacer eventos masivos y públicos para predicar el evangelio, los ambiciosos pastores de la política tocaban las puertas de los partidos en busca de poder y dinero.

Así es como hoy se despide a un guerrero de la fe a un hombre que supo agradecer a Dios en su tiempo de dolor y en su tiempo de bonanza. Descanse en paz.

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Rafael Navarro Barrón
Periodista y Analista Político | +5216567586189 | zagaleton.navarro@gmail.com | | + artículos

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