El Ego: ¿Qué tan capaz es de distorsionar la realidad?

By on 20/06/2017
Lic. Eduardo Quezada Compañ

“Jamás perderás tu conexión, siempre y cuando te pares en la humildad de tu corazón y no en la soberbia de tu ego”, se lee en las enseñanzas de un maestro espiritual.

El ego, una palabra tan usada pero que poco se conoce sobre su significado profundo, pues encierra potentes cualidades, algunas han sido cargadas negativamente, sobre todo cuando su presencia se hace insoportable y se cae en juego del yo-yo. La palabra Ego, en latín significa Yo.

En psicología se le llama: La instancia psíquica a través de la cual la persona se reconoce como “yo” y es consciente de su propia “identidad”. Es decir, es la parte central de la conciencia que tiene la tarea de dar el sentido de “sí mismo”. Según reza en los libros, la actividad yoica organiza la actividad consciente que consta de pensamientos, recuerdos, percepciones y sentimientos conscientes.

“Todo lo que te sucede se mide según tu ego”.

“Cuando una persona tiene un ego exacerbado suele tener dificultad para conectarse íntima y satisfactoriamente con los demás. En otras palabras, le cuesta entender un ego que no sea el suyo” Esto sucedería porque el “yo” o ego busca satisfacer sus propias necesidades y motivaciones, perdiendo de vista las del mundo exterior, lo que casi siempre puede afectar relaciones significativas como las de pareja, laborales y también las amistades, familiares.

Así que, estimado lector, si nos ponemos a pensar un poco en el tema nos daremos cuenta que el ser humano es por naturaleza sociable y por lo tanto sería agotador el ser tan autorreferentes todo el tiempo ¿no cree Usted?

Sin embargo, la otra cara de la moneda manifiesta que el vivir totalmente sin Ego también sería perjudicial, ya que es el que nos brinda nuestro sentido de identidad, nos ayuda a organizar nuestras ideas, experiencias y percepciones de nuestro entorno. En palabras de Sigmund Freud, “el yo supone el primer paso del propio reconocimiento para experimentar alegría, castigo o culpabilidad”.

El ego es una máscara social, un papel que nos aleja cada vez más de lo que somos de verdad.

¿Pero qué pasaría si te dejas dominar por el ego? Que no arriesgarás mucho por miedo a fracasar, te quedarás en una zona cómoda y rutinaria donde alimentas tu falso “yo” con halagos y aceptación. El terreno conocido será tu hábito de vida, un sitio donde te aceptan.

No querrás arriesgar en lo desconocido por miedo de recibir rechazos o críticas. Una persona que tiene una autoestima verdadera no tiene miedo a explorar lo desconocido, porque las desaprobaciones de los demás las acepta y no le molestan, aprovecha para aprender de lo que sale mal, sin dañar su valía personal. El ego se desarrolla en forma de protección, normalmente nos dejamos dominar por él porque así nos sentimos más seguros ante los ataques.

Es por tanto que me he dado a la tarea de buscar los tipos o categorías de ego que existen más comúnmente.

¿Dentro de cual encuadras más?

Ego SABELOTODO: Es aquel ego que siempre cree tener la razón, le gusta dar consejos sobre todo, siempre contesta aunque no sepa, cree tener respuesta para todo, no se puede quedar callado.

Ego INSACIABLE: Es el ego “centro de mesa”, no le gusta pasar desapercibido, hace cualquier cosa para llamar la atención.

Ego INTERRUPTOR: Su necesidad de autorreferencia es tan fuerte que interrumpe permanentemente, nunca deja que los otros terminen de hablar.

Ego ENVIDIOSO: Es el que no soporta los triunfos y éxitos de otros. Degrada a los que cree que son mejores que él.

Ego PRESTIGIOSO: Es el ego que busca aplausos, reconocimiento y admiración en todo lo que hace. Siempre quiere ser el mejor. Frecuentemente les dice a los demás: “te lo advertí”, “yo sabía”, “te lo dije, pero tú nunca me escuchas”, etc.

Ego JINETE: Se monta de lo que dicen otros. Se aprovecha de los datos de los demás para su propio beneficio. Saca partido de lo que otros dicen para estructurar sus propias intervenciones. Es copión y usurpador.

Ego SORDO: Nunca escucha, le gusta hablar sólo a él, habitualmente finge escuchar.

Ego MANIPULADOR: Es aquel ego astuto que siempre se las arregla, ya sea tergiversando, acomodando, engañando, mintiendo o justificando para que las cosas resulten siempre a su favor.

Ego ORGULLOSO: Es aquel ego competitivo, discutidor, que no le gusta perder.

Ego PREMENTAL (silencioso): Es aquel ego que calladamente tiene un discurso paralelo, es criticón, hipócrita y enjuiciador.

Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto.

He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto cómo acababan relaciones maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón.

Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusión para preguntarte: “¿Qué quiero? ¿Ser feliz o tener razón?”. Cuando eliges el modo feliz, cariñoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención.

En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención. La Fuente universal empezará a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.

Por eso haz lo que haces según la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu Fuente y agradecido a ella.

Es Cuanto.

Eduardo Quezada Compañ
Abogado • Columnista | + artículos

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