Efectos secundarios del miedo

By on 14/12/2016

En el 2013 estaba dando un taller de detección oportuna del cáncer de mama. Como parte del contenido, les pregunto, ¿cuántas se han realizado una mamografía o su autoexploración? A lo que recibí unas cuantas manos en el aire. El taller continuo y casi al terminar -en la parte de preguntas- una señora nos compartía que ella no quería ir al médico, ni hacerse la autoexploración ya que le daba miedo “tener algo” (refiriéndose a cáncer).

Por el lenguaje corporal de la mujer, era claro que era un miedo real; la palabra cáncer la intimidaba tanto que ella prefería no realizarse ningún examen médico. Sin importar sus síntomas, su edad, su historial clínico, su estilo de vida; nada, ella ya lo había decidido.

El miedo es una de las principales razones por las que las personas no acuden a realizarse sus estudios médicos. Inclusive, en ocasiones, suele superar a la falta de recurso, la falta de tiempo y la facilidad para obtener una cita para los estudios.

Esta semana, el National Cancer Insitute acaba de publicar que una de cada cuatro mujeres en Estados Unidos reporta que no se ha realizado sus estudios para detectar el cáncer de mama; una de cada cinco mujeres reporta que no se ha realizado sus estudios para detección del cáncer cervicouterino; mientras que dos de cada cinco adultos reportan no haberse realizado sus estudios de detección de cáncer colorectal.

Una detección oportuna trae muchos beneficios, como: un tratamiento tal vez más corto e inclusive con medicamentos y terapias más llevaderas. Lo interesante es que aun con los beneficios y campañas que promueven la sensibilización y concientización para una detección oportuna del cáncer, sigue habiendo altos índices de personas que deciden no realizarse sus chequeos médicos.

Los estudios de detección oportuna del cáncer son muy importantes, aunque como lo vemos en la opinión de la señora, también pueden ser abrumadores si consideramos que vivimos en una sociedad que le ha puesto muchos estigmas y carga social a la palabra “cáncer” y a la enfermedad. El miedo -a lo desconocido, a que todo lo que nos dijeron sea verdad, a pensar en “¿qué pasara en caso de?”- sigue siendo un factor que influye en nuestra toma de decisiones.

Y en vez de enojarnos o quejarnos por este hecho, es necesario que lo identifiquemos como parte de nuestra realidad. Esto nos presenta un reto a las asociaciones e instituciones dedicadas a atender temas relacionados con el cáncer: ¿Cómo ganarle al miedo? Y, sobre todo, ¿cómo motivar sin miedo?

Desde aquel día, cada que término un taller de detección oportuna del cáncer, recuerdo a los comentarios de la señora y me pregunto, ¿qué hubiera pasado si mis papás hubieran tenido miedo? ¿Qué hubiera pasado si al sentirme la bolita en el vientre, ellos hubieran decidido no llevarme al médico por temor a que “tuviera algo”? La respuesta es más que obvia, no estaría hoy escribiendo esta columna.

Recordemos que, al cáncer no se le debe de temer, se le debe atender.

No tengamos miedo de aprovechar los estudios y avances médicos para una detección oportuna. Tengamos miedo de no hacer lo suficiente por cuidar y valorar nuestra vida.

Lourdes Tejada
Presidenta en | + artículos

Titulada en Diseño gráfico y pasante de la Maestría en Acción Pública y Desarrollo Social. En su experiencia destaca el ser co-fundadora de una asociación civil y ser miembro fundador de una red de agrupaciones juveniles. Ganadora del Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social, cuenta además con el Premio Estatal de la Juventud, el Reconocimiento a Mujer del Año de Ciudad Juárez y la mención de Mujer Líder de México.