¿Cual es la Función Esencial y Principal Del Hombre?

By on 07/12/2015
Guillermo Chavez

Una concepción objetiva e imparcial que se infiere de todas las actividades humanas que históricamente han buscado la respuesta a una de las grandes preguntas del hombre es: el bien es el equilibrio; el mal es el desequilibrio. Entendiendo como equilibrio la armonía entre la diversidad de características de los múltiples elementos esenciales de una cosa o idea.

Un sin número de conflictos sangrientos bañan el horizonte histórico del hombre generados por la ambición de imponer las interpretaciones o percepciones propias supuestamente correctas del bien y del mal; impulsados por la falta de tolerancia y fundados en el interés de dominio: en la enorme diversidad de percepciones se encuentra la riqueza del hombre, valida únicamente en unión con el ejercicio de la tolerancia; preocupante y peligrosa en la cruel, feroz y despiadada intolerancia. El bien es propio, el mal es ajeno; El bien es lo que conviene, el mal es lo que no conviene: acepciones estas vulgares que imposibilitan la armonía en la convivencia diaria en sociedad; obligando también al uso irracional de la fuerza brutal en la búsqueda de soluciones ilusorias y quiméricas; asimismo, incuban el germen despreciable y peligroso de las desgracias individuales y colectivas.

Este argumento sirve como ejemplo en la intención de dar claridad en la explicación de la incapacidad natural del hombre para conocer la cosa o idea en sí y a su capacidad para conocer únicamente los fenómenos o reflejos de las cosas e ideas; y con especial interés para conocer las terribles consecuencias en la convivencia del hombre al no saber o definir exactamente su capacidad e incapacidad de conocer.

Trabajemos el punto central de este trabajo: valga como pregunta o hipótesis el siguiente planteamiento: el individuo es el fundamento y cimiento firme en que la humanidad ha construido, construye y continuará construyendo toda la estructura social que de manera inversa y recíproca se aplica y afecta a su origen: al individuo mismo. Si esa estructura social está construida en referencia exacta y armonía con la naturaleza y función del individuo, esa estructura se califica de buena. Más si esa estructura social se elaboró en base a cimientos totalmente ajenos o sin apoyo en la naturaleza y función del individuo esa estructura social certificada de mala; es fallida y causara desgracias sociales e individuales.

Un ejemplo tosco para mayor claridad del concepto del bien y del mal: un balón de futbol tiene la función de servir para que un grupo de personas jueguen futbol con él; si las personas juegan futbol con ese balón esa función se califica de bien. Si ese grupo de personas practican equitación con ese balón, entonces la función de ese balón se califica de mal.

Continuemos, la incógnita de cuál es la función principal del hombre, nos conduce forzosamente a contemplar el bien y el mal en todas las actividades que la humanidad ha acumulado durante la historia alrededor de la concepción del hombre: enorme tarea; pero más importante y primordial es dar respuesta objetiva, imparcial y universal de la función principal del hombre y así estar en condiciones de calificar de bien o de mal sus actividades y obras.   

Busquemos la orientación magistral de un inmortal: Aristóteles. Aristóteles indica que la felicidad es el mayor bien del hombre y en consecuencia esa es su función principal. Prosigue diciendo Aristóteles que cada individuo percibe justamente de manera diferente la felicidad; no existe una fórmula de actos o hechos que garantice el resultado sea la felicidad; de esta manera se justificarían actos ruines que van en contra de la humanidad y producen felicidad en sus autores.

Aristóteles, al descartar la felicidad como el mayor bien en el hombre y por ende su esencial y principal función, dice: el mayor bien en el hombre y por lo tanto su función principal e inherente es el razonamiento y la facultad del raciocinio: la facultad de razonamiento activo y no pasivo del alma es el mayor bien en el hombre y su facultad de razonar es su función esencial y principal. Fundando Aristóteles su conclusión argumentando que la naturaleza doto al hombre de razonamiento y esta facultad es lo único que al hombre lo hace diferente de los demás seres vivos.

Para concluir: El conocimiento objetivo, parcial y universal de la función esencial y principal del hombre permitirá a la humanidad tener la certeza de calificar de Bien las estructuras de todo tipo que se construyan derredor y en la periferia del hombre considerado individualmente. Al contrario aquellas armazones edificada con sin fundamento y alejadas al concepto de hombre serán certificadas de Malas.

Fuente segura e inagotable de consulta en la búsqueda de orientación de las grandes interrogantes humanas es y será el pensamiento aristotélico en todos sus ámbitos. Este hombre no deja de sorprender al decir con sencillez y claridad que la función principal del hombre es la razón: por dos principios elementales: uno. La razón es lo que hace diferente al hombre del resto de los seres vivos; dos. La razón es el instrumento que la naturaleza doto al hombre para que conociera la esencia y naturaleza de la s cosas.

Todas las demás funciones el hombre las comparte en menor o mayor medida con alguno o varios de los seres vivos; lo cual, al compartir una función con los demás seres vivos no podría ser particular del hombre y en consecuencia jamás tendría esa característica de ser la función principal y elemental del hombre mismo.

En consecuencia: toda estructura fundada en la razón será entendida como Buena; toda organización sin cimiento es la razón es denominada de Mala.

Es cuanto ¡un saludo fraterno!