Criticismo Kantiano

By on 09/11/2015
Guillermo Chavez

Es justificable que el título de este trabajo no sea atractivo en un ambiente saturado de valores materiales y de una esclavitud voluntaria; lo injustificable será no poner a disposición del individuo los instrumentos efectivos consolidados en el crisol de los siglos.
En el convulsionado siglo XVIII, el pensamiento kantiano sintetiza de manera genial las dos grandes corrientes filosóficas, relativas a cómo conocemos, sólidamente opuestas en el pasado: el racionalismo y el empirismo. El primero impone dogmáticamente a la razón como la única facultad del hombre para conocer; el segundo insiste en la exclusividad de la experiencia para adquirir conocimiento.
El racionalismo es aquella corriente filosófica que estipula la importancia primordial de la razón para conocer, que la razón es la herramienta justa para conocer.
El empirismo es la corriente de pensamiento que prescribe que el conocimiento se obtiene únicamente por los sentidos (conocimiento sensible), es decir, por la experiencia.
Ambas posiciones irreconciliables por la propia naturaleza de sus ideas: los conceptos del racionalismo son formas vacías, sin contenido: pensamiento, razón, reflexión y otras. La concepción del empirismo son aquellos datos caóticos y en aparente desorden percibido por los sentidos del exterior, son las sustancias o contenidos sin forma: ver un color, saborear el amargo, escuchar una melodía y más.
El pensamiento kantiano o criticismo consiste precisamente en la manera extraordinaria que fusiona el conocimiento empírico y el conocimiento racional: llamándolo conocimiento científico. El criticismo finco las bases sólidas para iniciar el progreso prudente de la humanidad.
Ejemplos: el sueldo se desaparece en un día, consideramos que el sueldo es raquítico (este es el conocimiento empírico, son datos del exterior, en aparente caos, sin forma) lo percibimos; si reflexionáramos en la necesidad de evitar gastos innecesarios (conocimiento racionalista, es una forma vacía sin contenido): el evitar gastos inútiles conducirá a que el sueldo adquiere fortaleza (conocimiento critico o científico).
Es decir: la sustancia del conocimiento empírico fue vertida al depósito que es el conocimiento racional; así la sustancia en aparente caos tomo forma. De nada sirve y a nada conduce una sustancia sin forma son datos en desorden; también carece de utilidad el recipiente formal del conocimiento racional que se encuentra vacío de sustancia. La sustancia es el agua (empirismo) y la forma es la copa (racionalismo).
A modo de conclusión: Es inagotable el cumulo de herramientas útiles y eficaces que esos extraordinarios hombres del pasado heredaron a las generaciones futuras, corresponde a esta generación hacer uso de esos instrumentos en beneficio del individuo en su vida ordinaria.
La genialidad de Kant destruyo el dogmatismo del racionalismo y escepticismo del empirismo. Procurando la fusión de ambos en el conocimiento científico y así evitar el abuso a través de las seudociencias fomentadas únicamente en el racionalismo o en el empirismo. Obligación del hombre actual es aplicar esta sencilla formula en las cuestiones ordinarias de su vida a fin de evitar el error, la confusión, la falsedad y otros; al contrario iniciar el andar enel camino del progreso individual.
Es cuánto ¡un abrazo fraterno!

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