Amar o Ser Amado (El dinero y la felicidad)

By on 30/10/2015

Recordemos las enseñanzas de nuestra vida infantil, los consejos de la abuela, de nuestra madre y sobretodo de los maestros, una constelación de formas de mismo concepto pero en diferentes manifestaciones: El dinero.

Partamos del concepto general: ¨solvencia y estabilidad para encontrar la felicidad¨. ¿Sera posible ser feliz sin dinero?, ¿El amor solo es lo que nos da la felicidad? Posiblemente la mayoría pensó en responder asertivamente la segunda cuestión. Dentro de mi opinión, somos producto de una educación masiva, sistemática y progresiva en el desarrollo humano que nos enseña a darle más importancia a lo que ¨queremos¨ en lugar de darle importancia a lo que ¨tenemos¨.

-¨Las personas se preocupan más por mostrar de donde vienen en lugar de preocuparse por mostrar hacia donde van ¨-, Esto le respondió John Dillinger a su novia cuando esta le comentó que se incomodaba porque las personas del restaurante de gala la miraban con su vestido barato.

Un criminal de la talla de John  Dillinger sabía que el ser humano era materialista y que le daba más importancia a los objetos de valor antes que a su propia vida, por eso el, no robaba casas, robaba bancos, lugar donde la sociedad, guardaba lo más preciado para ellos: el dinero, ¡y valla que consiguió bastante! Pienso que murió muy feliz.

Con este ejemplo puedo hacer énfasis en el hecho de que la sociedad hoy en día (quizás producto del capitalismo o el nuevo orden mundial si les agrada mejor esa excusa), se interesa más por preservar los bienes económicos antes que los bienes sociales como la ética, la familia o la cultura del trabajo, porque se nos ha enseñado que para ser feliz, hay que tener dinero, ¡y por supuesto que sí!, la televisión nos muestra que la mujer más hermosa se va con el que viste Armani, que el mejor auto te hace sentir más seguro de ti mismo, que si comes sushi en lugar de frijoles eres respetable. ¿Qué puede haber ocasionado esto? Que quizás, nuestros hijos, o incluso nosotros mismos, nos sintamos incomodos por venir de ¨cuna humilde¨ y no queremos que los demás lo sepan. Claro, todo depende de a quien le preguntemos, porque el hijo de un empresario se ¨muere¨ porque sepamos de donde viene él.

Un empresario filántropo exitoso nos podrá decir que la felicidad radica en amarse a sí mismo y de ayudar a los demás; pero preguntémosle a un trabajador promedio con salario mínimo, posiblemente nos diga que su felicidad radica en que ¨él coma frijoles¨  y que antes de ayudar a los demás, prefiere ayudarse asimismo. ¿Es egoísta o es infeliz?, preguntémosle al que tiene dinero.

Muy bien, de acuerdo, el dinero corrompe, pero ¿a quién? ¿Al que lo tiene o al que lo necesita?

El dinero se ha vuelto en esta nueva era, en un medio alternativo para buscar la estabilidad en los aspectos principales de cada ser humano: Mental y psicológico, social y porque no, hasta espiritual (me encantan eso tapetes de buda tejidos a mano y esas velas aromáticas con esencia de la india que valen 60 pesos cada una); sin embargo, hemos visto que no tenemos tanta educación cívica o un concepto espiritual desarrollado, o una mentalidad sana que nos mantenga psicológicamente aptos para no afectarnos a nosotros mismos ni a los demás, claro, siempre y cuando no requiera esfuerzo (En internet hay quienes te liberan los chacras por 350 pesos y por 100 más, te dan una crema que te quita la mala suerte, ¡una ganga como ninguna!).

En mi opinión personal, siento que la felicidad radica en amar esa fuente inagotable que nos mueve: nuestro cuerpo, que es lo que nos da los medios para obtener dinero; pero que ironía, descuidamos nuestro cuerpo para obtener dinero, y después, teniendo dinero afectamos nuestro cuerpo para después usar ese dinero para devolverle la salud a nuestro cuerpo; Incluso para ¨morir dignamente¨ necesitamos dinero, yo creo que no se muere con dignidad, se vive con ella, y aunque nuestro templo (el cuerpo) sea ¨alto y elegante¨, si las columnas que lo sostienen son ¨débiles¨, esa belleza se caerá. De cuales columnas hablo: -¨polvo eres y polvo te convertirás¨-

Todo queremos ser felices, por ejemplo esas Julietas modernas anhelando a ese Romeo estacionando un deportivo, o el desempleado que se gasta la liquidación comprando boletos de lotería, la esperanza es buena, pero es deficiente sin acciones.

El materialismo nos ha vuelto maquinas sociales, máscaras y arquetipos que nos dan identidad, o varias identidades, que a veces, pueden llegar a difuminar el verdadero ¨yo¨ de nosotros y adoptar un estilo de vida que quizás, no nos haga felices.

La madre, en el caso de las señoritas (o no tan señoritas) enseñan que para ser ¨feliz¨ en el amor, las mujeres deben gustarle y complacer al mejor partido, y el padre en caso de los hombres (o quizás algunos no tan hombres, sin discriminar preferencias), nos convirtamos en el mejor partido para agradarle a ellas, y ¿Cuál es el mejor partido?, el mejor proveedor, el que gaste mas, el que traiga coche, el que sea guapo, aunque algunas los prefieren feos para no tener que andarlos cuidando pero ese es otro tema.

Un sabio (o no tan sabio) dijo: ¨el dinero no es importante cuanto tienes a tu amada a un lado¨. Bueno puede ser cierto, siempre y cuando tenga comida el refrigerador y estén pagados los recibos, porque la sociedad joven, esos matrimonios adolescentes o esos padres solteros y madres solteras pueden asegurar que si no hay dinero, no hay estabilidad o peor, el amor se va.

Las universidades nos venden la idea de que ¨el que más sabe, más cobra, bueno tiene mucho de cierto, aunque realmente (y las personas exitosas pueden reafirmarlo) cuando hacemos algo, cualquier cosa, por muy modesta que sea, con dedicación y sobre todo amor, siempre habrá solvencia y estabilidad. Saber todo sin saber aplicarlo es totalmente inútil.

Me pregunto: ¿Qué pasaría si tuviéramos amor por nuestro trabajo? sabiendo que el trabajo genera dinero, los resultados hablarían solos, igual como una ley natural que dice: ¨La causa y efecto atrae a lo semejante¨. El amor atrae amor, el dinero atrae dinero. Si ponemos estas dos variables en la misma fórmula, tendríamos estabilidad y por ende no habría carencias, ni de amor, ni de dinero; pero tenemos la soberbia de descuidar el hogar para llevar dinero a la casa o de perjudicar nuestro cuerpo para conseguir dinero que después usaremos para relajarlo con algún estimulante como alcohol o cigarro (volvemos al principio de la ironía).

El amor se alimenta de sí  mismo, genera felicidad, y si lo ponemos en la receta para hacer dinero, tendremos dinero y seremos felices, seremos felices por lo que somos, no por lo que tenemos (igual que el malvado Dillinger que murió muy feliz).

El dinero compra una casa pero no la familia, el dinero nos da mujeres pero no un amor. Curiosamente si no tenemos dinero no podemos tener una familia o una propiedad donde vivir con ellos, no tendremos para llevar al cine a la chica o comprarle esos chocolates, o quizás los feos, que aun feos, teniendo dinero, tienen novias… ¡curioso verdad! Quizás el tipo sea de buenos sentimientos o que esa hermosa y sensual mujer no sea superficial y solamente se fije en ¨sus sentimientos¨.

Los filósofos, los poetas y los solteros podrán decir que, el dinero no es importante, que el amor es más importante, bueno, puede que tengan razón, puede que el dinero no sea lo más importante, pero es el dinero lo que mueve nuestras vidas y nuestro cuerpo es el que nos mueve para conseguirlo. En mi opinión (como filósofo, poeta y soltero) quiero proponer que, cuando estemos solteros, nos esmeremos en encontrar dinero para ser buen partido, y ya con familia, en lugar de preocuparnos por llevar dinero al hogar, nos centremos en llevar amor a la casa proporcional a la cantidad de dinero, y no descuidar el hogar para obtener dinero, porque como comenté anteriormente, el dinero corrompe, igual que el amor. Si abunda uno más que otro, se genera inestabilidad.

El dinero atrae dinero y el amor atrae amor, jamás, el dinero traerá amor y jamás el amor puro, atraerá dinero, hay que equilibrar lo que somos con lo que queremos. ¨Amar lo que somos, para poder pagar lo que queremos sin abonos¨.

Con mis mejores deseos de paz profunda:

Carlos F. Carrazco

Carlos Felipe Carrazco Vega
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Empresario, escritor y autor compositor. Titulado en terapia física y rehabilitación. Participó en la antología de poesía "Letras mágicas" en la Asociación de Escritores del Noroeste del Estado de Chihuahua (ASENOCH).
Colaborador en Radio Net y asociaciones civiles.
Actualmente escribe artículos en el área de psicología, neurociencias y opinión político-social y es docente en secundaria en materias de matemática y física y de ciencias sociales en educación media superior.

  • Gracias a Juarez a Diario que nos da la oportunidad de leer a jovenes tan talentosos como Carlos Felipe Carrazco Vega. En mi opinión, al tema de este artículo, pienso que la vida del hombre es hermosa por ser aventurera, que todo ser humano buscamos ser felicies cada uno a su manera y no sabemos cual es nuestra manera, tenemos que estar intentando y si somos fleicies esa fleicidad de inemdiato de esfuma y volvera a buscarla, no existen moldes para eso. Carlos Felipe nos dice algo muy interesante que el amor y el dinero deben estar equilibrados para que haya estabilidad si no hay equilibrio solo vendran las desgracias. Muy interesante lo que nos dice hay que buscar el equilibrio. Gracias y un abrazo Don Carlos Felipe.

    • Felipe C.

      Facundo cabral dijo: ¨DESEO POCO Y LO POCO QUE DESEO LO DESEO POCO¨…una reflexión digna de humildad, mas no podemos desear poco cuando nos falta mucho. tenemos que trabajar en la misma sintonia que con la que pensamos y fantaseamos.gracias lic. Guillermo. mis mejores deseos de paz profunda para usted

  • Cesar

    Muy buen artículo. Yo pienso que la felicidad esta en querer en lo que uno tiene. Muchas personas se la viven frustradas deseando lo que los demás tienen y viven con su corazón lleno de envidia. Saludos!

    • Felipe C.

      Somos lo que pensamos y hacemos lo que pensamos. se nos debe educar para ser felices, no para ganarle a los demas. saludos, gracias