Ahora a lidiar con Mocken

By on 13/07/2018

Un alto ejecutivo del grupo empresarial Zaragoza hizo una expresión descriptiva y valorativa de los dos principales candidatos a la alcaldía de Ciudad Juárez. Dijo algo más o menos así: “Javier González Mocken es mucho mejor persona que Armando Cabada”. De acuerdo a ese principio, el funcionario de la iniciativa privada, tomó la decisión de acudir a las urnas y otorgarle su apoyo al candidato de Morena.

No pensó en ideologías, ni pensó en los pisoteados principios doctrinales de los partidos. Midió estaturas morales y Cabada perdió en la mente analítica del ejecutivo y también perdió en la casilla donde este ciudadano y su familia votaron.

Pocos votantes utilizaron ese infalible principio. Valorar el aspecto moral a la hora de decidir quiénes serán nuestros gobernantes, aplicando el principio de la “mejor persona”, es una buena guía para una sociedad hastiada de tantos hechos de corrupción y gobernantes ineptos.

Enrique Peña Nieto y César Duarte perdieron los escenarios políticos del país y el Estado de Chihuahua por su descarada corrupción. López Obrador y Javier Corral se subieron a las encuestas políticas alentando el justo hartazgo social ante dos personajes corruptos y antiéticos, lo peor que nos ha gobernado.

Ser mejor persona se traduce en mejores valores, es la capacidad de enarbolar el principio del humanismo social y vivir dentro de una fe básica; una moral aceptable, socialmente hablando y un estricto sentido de amor a la vida y al prójimo.

A lo anterior, hay que agregar la solidaridad hacia los pobres; no para su explotación o para utilizarlos como ‘carne de cañón’ en la comprar su voto o la catafixia del voto por despensas o por cuartos rosas.

Y el sentido común recomienda no poner en manos de una sola persona el futuro de una ciudad, de un estado o de una nación. He allí el sentido de las instituciones, pero los ciudadanos somos tan tontos, tan irreflexivos y tan prejuiciosos que no alcanzamos a valorar el poder que tenemos como pueblo.

Creer que López Obrador o que Mocken van a resolver el problema de los mexicanos y los fronterizos, es una falacia en la cual no debemos fincar nuestro futuro. Es lo que tristemente hicimos con Armando Cabada. Lo crecimos. Lo convertimos en un Frankenstein político que abusó del poder, que aplastó a los que le ayudaron en su misión política. Pactó y no cumplió una sola de sus promesas.

El garrote perfecto fue, es y será el Canal 44 que es una especie de co-gobierno, es un modelo de secta política que logró adoctrinar a los conductores que, día a día, veían como se derrumbaba el imperio de su gurú y crecía la cordura social que aún está sana y tiene buena memoria.

Recibir 10 llamadas diarias en el programa matutino del ‘canal de las noticias’ idolatrando al venerado presidente o ver como las redes sociales se saturaban de elogias al alcalde, los hizo creer que la reelección estaba garantizada. Detrás de los elogios estaba la figura maquiavélica de su equipo de sistemas que trabaja con buenos y malos, que no distingue entre ser servidumbre de una dependencia pública u otorgar sus servicios a verdaderos criminales.

Miles de electores dieron la espalda al independiente. Votaron mayoritariamente por el candidato de Morena, por la fórmula panista y por los rezagados candidatos del PRI, el Verde Ecologista y Alianza Social. En esa unidad de votos se revirtió el sueño Independiente que observaba como el electorado le daba la espalda a sus propuestas. Ni uno solo de los candidatos a diputados ganó la elección.  

Hay que partir de una premisa realista: vivimos en una democracia primitiva, por eso no se pueden entregar las instituciones como si fueran ‘cheques en blanco’ a los que ganan elecciones. El triunfo electoral no los hace absolutos para recibir un poder inconmensurable por el simple hecho de recibir una mayoría de votos.

Las televisoras y sus consorcios de producción nos han embrutecido con las series de ficción donde se explota la imagen de un delincuente mexicano o extranjero que es o fue famoso. Los escritores, con muy escaso criterio, hacen apología de sus tropelías y excesos sin medir las consecuencias.

Así son nuestros gobernantes. Viven en los excesos de sus decisiones absurdas. Se revuelcan en la falsa idea de la ficción y nos gobiernan a su modo. Ellos creen que nos engañan pero los tenemos bien medidos.

Es entonces que la televisión y sus productores, impunemente, hacen apología de ‘Los Sapos’, ‘El Chema’, ‘El Chapo’, ‘El Señor de los Cielos’, ‘Pablo Escobar’, ‘La Reina del Sur’, la ‘Señora Acero’, ‘Lady Tabares’ y las mujeres enmarcadas en el concepto de que ‘Sin senos no hay paraíso’.

Esa es la gran estupidez de las cadenas de televisión del continente americano. Nos llenan la cabeza de historias de porquería y durante meses nos presentan a delincuentes que imponen terror, un falso ‘respeto’ y un exacerbado ejercicio de poder mientras hacen negocios a través del crimen organizado.

Al final de las series, sus personajes principales, resultan muertos o en prisión; esa trama es lo único rescatable de las kilométricas historias que se dividen en ‘episodios’ o ‘temporadas’. El final de los políticos es la impunidad, por eso el pueblo los odia ya.

Para los escritores de esas series, que repito son auténticas ficciones, es como hacer una telenovela de amor, pero con personajes del crimen organizado, entre balas, mujeres hermosas, ahora hasta con gays y lesbianas, violencia… y lenguaje soez.

Y esa innegable carga emocional que está entrando a través de la televisión y plataformas de Internet a la mente y los hogares de los mexicanos, es la que está influyendo en la vida política como ocurre en el resto de los sucesos de la vida real, del mundo real, como lo llama el periodista López-Dóriga.

Gracias a la telebasura en Ciudad Juárez dimos por válidos y lo seguimos haciendo, muchos antivalores que como sociedad debíamos haber puesto remedio desde hace mucho tiempo.

En Ciudad Juárez avalamos la estupidez, la corrupción, la negligencia, el nepotismo, la prepotencia, la trampa, el descuido y la escasa cultura política que tienen los gobernantes rapaces.

Si al dueño del Canal 44 no se le ocurre otra cosa, otro caprichito, González Mocken asumirá el cargo de presidente municipal el próximo 10 de Septiembre.

Ahora nos toca lidiar con un alcalde que surgió, bajo un préstamo emergente, de las siglas de Morena. En el esquema valorativo quizá González Mocken “sea mejor persona”, no somos jueces para decirlo, pero algo que nos debe quedar muy claro es que se ha elegido un político que ya gobernó esta frontera, que tiene sus pecados, que es presa fácil de un ego sombrío, muy bien disfrazado de afabilidad.

Lo digo en este momento, porque la simpatía política no es sinónimo de entreguismo. La pluma del periodista ni se presta, ni se renta, ni se vente. Posiblemente lo único que podemos hacer es colocarla algún día en el tintero mientras realizamos un ligero receso de prudencia y consideración.

Lo vimos operar al frente de la administración municipal en sustitución de Enrique Serrano. Su máximo logro político fue romper la hegemonía del alcalde que se iba a la aventura electoral en busca de la gubernatura del Estado. Qué bueno que el corrupto candidato a la gubernatura no ganó.

Al asumir la alcaldía, en forma repentina, todo el poder llegaba a la vida de un hombre extraído del mismo pueblo, del mero arroyo de Las Víboras;  lleno de historias familiares que se vuelven comunes en los núcleos mexicanos tradicionales; su esposa mostró la cara deseable de una auténtica primera dama. Intachable, humana y solidaria con un pueblo como el nuestro.   

No debemos de esperar mucho de la próxima administración municipal. Mocken, simplemente, hará lo que alcance a hacer con un miserable presupuesto que no es proporcional al tamaño de la ciudad en la que vivimos.

López Obrador no cooperará mucho con los 2 mil 446 municipios que existen en el país. El que haya ganado Morena en el Estado de Chihuahua no garantiza que el gobierno federal mande toneladas de dinero para rescatar administrativamente al ayuntamiento de Ciudad Juárez que está marcado por la deuda pública y por la corrupción de sus gobernantes y ex gobernantes.

Lo que sí nos queda claro es que la descentralización administrativa pudiera generar un IVA del 8 por ciento en la frontera, una apertura fronteriza al promover que las garitas aduanales se modifiquen y, con ello, Ciudad Juárez se convierta en una zona franca.

También hay la promesa de reducir el Impuesto Sobre la Renta lo que generaría un incremento salarial inmediato para muchos trabajadores. El gas y las gasolinas pudieran disminuir en los próximos meses, pero la promesa se basa en el ‘pudieran’.

Para Juárez no hay promesas de inversión adicional, el súper Mocken se las arreglará con el presupuesto de siempre. Observaremos lo que el nuevo gobernante encuentre en el cajón del tesorero y de allí para adelante, durante el 2018, a trabajar con las uñas.

Todo estará sujeto a la voluntad de nuestro Tlatoani nacional que ya dio los primeros síntomas de declinación en sus promesas de campaña. Ya se dio cuenta que una cosa es la lengua y otra la realidad del país.    

Quizá muchas cosas cambiarían si votáramos por personas éticas, sin dobleces y con la decisión indeclinable de cumplir las promesas que se hacen en campaña.

Este viernes 13 de julio, el abogado y ex alcalde de Ciudad Juárez, Javier González Mocken recibirá la constancia de mayoría que el capricho del ‘segundo lugar’ (Cabada) le negó durante 12 días.

Bastaron cuarenta y ocho horas de acercamientos políticos para lograr el propósito de lo que hoy parece un asunto ‘planchado’ desde el gobierno estatal; si la versión es real, Francisco Muñoz, el secretario particular del gobernador Corral fue el interlocutor para dialogar con el candidato suplente a la alcaldía por la corriente Independiente.

El heredero del Grupo Roma, Rodolfo Martínez recibió, según la versión, la petición formal, dirigida al alcalde Armando Cabada, de suspender el pataleo político y aceptar la derrota. ¿Y a cambio? Esperemos que no sea la impunidad.

Unas horas después de este encuentro, un frío y premonitorio evento de Seguridad, en donde confluyeron el gobernador del Estado, Javier Corral y el alcalde, Armando Cabada, reveló la triste realidad de la política mujeruja que domina la instancia gubernamental. El temperamental gobernador se ha hecho famoso por esas posturas de ‘tía ofendida’ que aplica desde el poder político utilizando la famosísima ley del hielo.

El gobernador, ofendido por las palabras del alcalde y el alcalde, ofendido por las palabras del gobernador, se sentaron en la misma mesa, pero obstaculizados por la humanidad de Mario Dena, el subsecretario de gobierno que se convirtió en el interlocutor de ambos personajes.

El alcalde llegó una hora tarde; el gobernador se fue unos minutos antes de concluir la reunión de seguridad. La frialdad del encuentro fue maquillado por declaraciones inocuas, empobrecidas por el ambiente político.

El presidente municipal, fiel a su costumbre, magnificó con adjetivos el respeto que le prodiga al titular del poder ejecutivo, que ni siquiera le dedico un saludo.

Esa amistad de 35 años, según el relato de Armando Cabada, está trastocada por las causas políticas mal llevadas. Y no sería problema si no existiera un pasado de cercanía. A los 15 años, los dos personajes, ya correteaban y jugueteaban creyéndose periodistas y viendo crecer el negocio de don Arnoldo.

Javier Corral tuvo muchas paternidades sustitutas, una de ellas fue la de Arnoldo Cabada de la O.

El Canal 44 y la familia Cabada le abrió las puertas desde que el gobernador era un niño. Le prestó los micrófonos para que hiciera sus pininos y convirtió aquella relación en una amistad que se fue deteriorando con el tiempo.

Ahora se reacomodan los espacios. Se anticipa el perdón como un ejercicio de ‘hermanos’ (del pasado) y están por acomodarse en algún cajón de la Fiscalía siete denuncias penales e infinidad de sospechas de actos de corrupción son cartas suficientes para ser colocadas en la mesa de cualquier negociación.

Los juarenses observamos durante 12 días y horas como la Asamblea Municipal Electoral se convirtió en un ring de ‘street fighter’ que, a capricho- otra vez-, se convirtió en un cuartel de policía y en el centro de confrontaciones de los partidos políticos y el movimiento Independiente.

Una jornada electoral atípica, llena de trampas y de traiciones entre los mismos actores de la política es la muestra inequívoca de lo que son los políticos juarenses.

Y la historia sigue. Estamos en la antesala de la llegada de un nuevo gobernante que es el mismo que ya conocimos en el gobierno priista. No está exento de pecados, pero es lo mejor que tiene Ciudad Juárez en este momento.

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Rafael Navarro Barrón
Periodista y Analista Político | WhatsApp +5216567586189 | zagaleton.navarro@gmail.com | | + artículos

Periodista y Analista Político.
Sombra de Letras se publica Lunes, Miércoles y Viernes después del medio día. Cualquier información enviada a mi correo y/o whatsapp será atendida bajo el principio de la confidencialidad absoluta.
 

One Comment

  1. Irma Herrera

    Irma Herrera

    14/07/2018 at 10:33 am

    Cuanto les pagaron para k declara ganador

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