Fake news

By on 24/02/2017
Raúl Ruiz

Lo que parece ser cierto, es falso… suele decir Noam Chomsky.

Y en esta era de la desinformación hay variantes de un mismo tono que nos dejan más confusos que enterados.

Pero, ¿qué es esto de la desinformación?

La desinformación, también llamada manipulación informativa o manipulación mediática, es la acción y efecto de procurar en la gente, el desconocimiento o ignorancia y evitar la circulación o divulgación del conocimiento de datos, argumentos, noticias o información que no sea favorable a quien desea desinformar.

Habitualmente se da en los medios de comunicación, pero estos no son los únicos medios por los cuales se puede dar una desinformación.

Puede darse en países o sectas religiosas que tienen lecturas prohibidas, gobiernos que no aceptan medios de oposición o extranjeros, naciones en guerra que ocultan información. Y el uso de las redes sociales para extender más la desinformación.

Trump ha sido de los primeros que han “denunciado” las noticias “falsas” producto de filtraciones, aparentemente falsas también.

Sin embargo, él mismo se ve involucrado en el rejuego de la desinformación a través de sus propios discursos.

Recordemos este reciente en el que dice sin empacho… “Debemos de estar atentos a defender nuestra soberanía de “criminal aliens”, no nos vaya a ocurrir lo que a Suecia el día de ayer…”

De inmediato la cancillería sueca exigió una aclaración sobre el particular.

Así y todo, Trump denuncia la política de las fake news y acusa (como López Obrador) que es víctima de un compló fabricado por un grupo de demócratas que han estado intentando socavar su mandato.

Sin embargo, hay mucha información que puede ser creíble como la contenida en un informe preparado por el FBI sobre la base de documentos suministrados por un ex agente de inteligencia británico, en la que se evidencia que el Kremlin ha estado “cultivando, apoyando y ayudando” a Trump durante al menos cinco años.

El informe también observa que los espías rusos han sacado provecho de las “obsesiones sexuales personales” del nuevo presidente para reunir material comprometedor, basado en la estancia de Trump en un hotel de Moscú en 2013, con el que han pretendido chantajear. El reporte afirma que hay una conspiración entre Trump y Putin.

No obstante que este reporte está respaldado con información del FBI, hay quienes aseguran que puede ser fake.

El informe completo ha sido publicado online por un cuerpo de periodistas llamado BuzzFeed, que se especializa en la distribución de noticias no oficiales.

Y a la sazón, BuzzFeed admite que “hay razones serias para dudar de las acusaciones”, pero afirma que todas las noticias falsas deben ser publicadas porque interesan al público.

Uno de sus periodistas declaró: “Éste es un documento que está siendo discutido en los círculos de los medios de comunicación y en los círculos de seguridad.”

El debate es… Si no hay evidencia de que la noticia es verdadera, ¿Debería ser publicada? Es interesante destacar que WikiLeaks afirma que “el documento publicado por BuzzFeed sobre Trump no es un informe de los servicios de Inteligencia.” O sea que incluso, pudo haber sido un “informe falso”. O bien, un informe fidedigno que fue filtrado con disfraz de “no oficial”, para crear justamente el efecto desinformador.

Recientemente ha habido un brote de noticias falsas de todo tipo, no sólo online, sino también en publicaciones en papel. Los medios que se especializan en noticias falsas se pueden encontrar por todas partes, sobre todo en Estados Unidos.

Sin embargo, los periodistas no son el único gremio cuyos estándares están en cuestión. Los gobiernos son sin duda alguna los mayores creadores de noticias falsas, porque su interés radica claramente en distorsionar nuestro entendimiento de eventos que el público no puede juzgar ni evaluar.

El uso de noticias falsas para lograr fines políticos no es, por supuesto, un privilegio único del Gobierno de Estados Unidos.

Todos los estados totalitarios se han especializado en información falsa, y muchos estados que no lo son también han visto los beneficios de deformar la verdad para lograr sus propósitos. En México, ya se maneja este desaseo informativo.

Se necesita poca imaginación para comprender las consecuencias de este estilo de pensamiento. En un mundo donde la tecnología de la información se ha hecho increíblemente influyente, se ha vuelto esencial para algunos gobiernos controlar y, si es necesario, distorsionar la información.

La falsa noticia alcanza su punto de éxito cuando el público comienza a debatirla, aunque no haya evidencia de que sea auténtica. El acto de debate indica aceptación.

Es evidente que estamos desprotegidos contra las consecuencias de la desinformación. Los mejores operadores mediáticos pueden acercar o alejar al individuo a la información cierta o falsa. Son controladores de nuestras ideas.

Hoy, la gente acaba creyendo lo que es fake.

Cartapacio por Raúl Ruiz
Analista Politico | + artículos

cartapacio
De or. inc., quizá del b. lat. chartapacium 'carta de paz'.
1. m. Cuaderno para escribir o tomar apuntes.
2. m. Funda en que los muchachos que van a la escuela meten sus libros y papeles.
3. m. Conjunto de papeles contenidos en una carpeta.
4. Programa que se transmite por Radio México Noticias 970 AM de Lunes a Viernes a las 5 de la tarde
5. Columna Política que se publica los viernes en Juárez a Diario.com