¿Cómo curar una herida en casa?

By on 22/08/2016
en la salud

¿Cuántas veces te has encontrado ante una herida y no has sabido qué hacer?

A continuación te ofrecemos lo imprescindible para que las identifiques y las puedas subsanar in situ.

La distracción, las prisas y el cansancio constituyen con frecuencia la causa de pequeños accidentes dentro y fuera de casa. La naturaleza de la herida y la manera en que ésta se haya producido determinará la forma en la que hay que curarla y el lugar más apropiado para ello. No es lo mismo caerse mientras se practica un deporte, que sufrir un accidente laboral o de tráfico, en cuyo caso lo más habitual será dirigirse al servicio de urgencias más cercano.

Pero, ¿qué protocolo seguir?

Tipos de heridas

Una herida es una discontinuidad en la piel o en las mucosas que produce una separación de los tejidos permitiendo la

salida de sangre y la entrada de gérmenes u objetos extraños que pueden producir infecciones. Existen diversas clasificaciones pero la más utilizada atiende al agente que la causa:

Heridas producidas por golpes: una simple caída puede producir este tipo de heridas, caracterizadas por bordes

irregulares y por su poca profundidad. La mayoría de las veces implican destrucción de parte de la piel.

Cortes: se caracterizan por la separación nítida de los bordes. Son las heridas causadas por un cristal roto, una navaja, o

el borde de una lata. Suelen causar hemorragias debido a que el objeto afilado, al penetrar bajo la piel, desgarra los vasos sanguíneos que encuentra.

Heridas punzantes: son producidas por clavos, agujas, anzuelos o algún otro objeto punzante. La lesión es dolorosa, la hemorragia escasa y el orificio de entrada poco evidente. Se consideran peligrosas porque pueden ser profundas y provocar hemorragias internas. Este tipo de heridas tienen mayor riesgo de infección.

Heridas por desgarro o laceradas. Son las que producen los objetos con bordes dentados (motosierras, serruchos, bordes de latas etc.). Ocasionan desgarramiento de los tejidos, suelen sangrar abundantemente y los bordes son irregulares.

Siempre que haya hemorragia es fundamental cortarla cuanto antes. Sólo entonces se deberá proceder a lavar la herida con agua y jabón

Primeros auxilios, paso a paso.

  1. Antes de manipular una herida, lávate siempre las manos con abundante agua y jabón para evitar una posible contaminación de gérmenes.
  2. A continuación, deja la lesión al descubierto y lávala bajo un chorro de agua fría o con una solución de suero fisiológico estéril o agua oxigenada.
  3. Limpia la herida desde el centro hacia fuera.
  4. Aclara los restos de jabón o de agua oxigenada con agua o suero fisiológico.
  5. Seca la herida con gasas estériles.
  6. Aplica siempre un producto antiséptico, bien sea a base de povidona yodada, soluciones de hexetidina acuosa o mercromina, y siempre con una gasa estéril. Evita el uso de alcohol y de pomadas.
  7. Es bueno dejar la herida al aire para que transpire o aplicarle apósitos transpirables. Si la herida es muy grande, conviene taparla y fijarla mediante un vendaje.
  8. Si la herida es de cierta consideración o se ha hecho con algún objeto oxidado o contaminado, hay que acudir al médico quien valorará la conveniencia de vacunarse contra el tétanos y establecerá las pautas para la administración de las dosis de recuerdo. El tétanos, aunque poco frecuente, es una enfermedad grave y de alta letalidad. Ante una herida o quemadura, es recomendable que te vacunes siempre si no estás seguro de estarlo, o si la última dosis que recibiste fue hace más de cinco años.

No olvides que siempre que haya hemorragia, lo más importante y fundamental es cortarla. Para ello, comprime la herida con un paño, gasa o similar lo más limpio posible y presiona durante unos 5-10 minutos. Si se trata de una extremidad conviene elevarla para que deje de sangrar.

Accidentes laborales o de tráfico

Llama rápidamente a urgencias. A diario se producen multitud de accidentes laborales y de tráfico, y no siempre se toman las medidas idóneas para socorrer a los heridos, bien por desconocimiento del protocolo a seguir, bien por la situación de estrés que el accidente puede llegar a provocar en la persona que presta su ayuda. Para que no te encuentres perdido y actúes de forma correcta:

Pide rápidamente auxilio a la Protección Civil, Cruz Roja, etc., o por medio de los Postes de Auxilio SOS si existiesen, o acude al centro hospitalario más cercano en el caso de que el herido pueda ser desplazado.

Comprueba el estado de los heridos, pero salvo en situaciones extremas en las que corra peligro su vida, ¡no los toques! Una movilización errónea puede producirle lesiones irreversibles. Si tienes que moverlo no lo hagas solo. El cuerpo se debe mover como un bloque: nunca flexionar la columna o el cuello. Una persona debe sujetar la cabeza y otras dos el tronco y las piernas.

Mantén abiertas las vías respiratorias del herido, evitando su asfixia por la obstrucción de la lengua. Mántenle elevado el mentón, procediendo a la respiración artificial en caso de necesidad.

En caso de shock es primordial que pongas los pies de la víctima en alto y la protejas del frío poniéndole una manta, incluso en verano, hasta que sea trasladado a un centro hospitalario o se lleve a cabo su evacuación.

Alán Ramírez López
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Técnico en Urgencias Médicas egresado de la Escuela Nacional de Técnicos en Urgencias Médicas de la Cruz Roja Mexicana. Egresado del programa de Licenciatura en Enfermería de la Universidad Autónoma de Ciudad Juarez. Ha participado como ponente en varias pláticas y talleres. Instructor en varios temas referente a urgencias y atención médica prehospitalaria.